está mal vista

Categoría: Reflexiones (Página 1 de 15)

Cómo volver a escribir

Madre mía.

No paso por aquí desde 2016.

Bueno… Eso no es del todo cierto.

Sí que he acabado aquí en más de una ocasión. Principalmente copiando referencias de entradas que aquí quedaron —bendita guía sobre Granada, cuánto trabajo me has ahorrado con los colegas a lo largo de los años —. Pero también escribiendo varios posts que todavía perduran en el limbo de los borradores de WordPress, en este servidor infrautilizado que pago religiosamente cada octubre. Ya casi ni reconozco esta plataforma con la que hasta me saqué algún dinerillo en la universidad —¿qué coño es un bloque? —.

Pero es que cuesta mucho darle al botón de publicar. Es difícil empezar de nuevo. Cuando dejas de hacer algo durante mucho tiempo es como que se pierde músculo, sea cual sea el músculo de teclear. O el de pensar lo que se quiere decir. Vamos, resumiendo, no se hace fácil volver.

Supongo que tampoco soy aquella persona que empezó a escribir este blog hace años. Ok, no es una conjetura. Lo sé. El tiempo pasa por todo y por todos. No soy el mismo que escribía apasionadamente sobre leyes; o con sorna de políticos; o que compartía canciones, aunque las canciones que escucho siguen siendo las mismas. Y las leyes sobre las que discuto. No hablemos hoy de política.

Es como si con la madurez pesase más lo que se dice en voz alta. Como si cargaras tus ideas, tu forma de pensar, en una mochila que por el tamaño de lo que alberga, fuese a llamar la atención de los demás. O peor aún, de tu entorno laboral.

— ¡Eh! Sabías que este pavo es más rojo que el copón.

— Sí, el otro día le leí nosequé de que le gustan los patos. Menudo elemento.

¿Será eso que llaman vergüenza? La realidad es que tus ideas, tus extravagancias, no le interesan a nadie. O siendo justos, a muy pocos. No somos tan trascendentes. Quitémosle hierro a esto.

Hace cinco años aún ni trabajaba como desarrollador, no me gustaba el fútbol y creo recordar que hasta me hacía ilusión vivir en Madrid.

Pero escribía.

Lo hacía en libretas que todavía arrastro de mudanza en mudanza. También en este blog, aunque fuese de pascuas a ramos. ¡Cuántas cosas pasan en un año!

No sé. Parece que para volver a escribir tampoco fuese necesario contar nada, ¿no?

Previously on JuanMa’s Life

– Pero, ¿tú dónde vives?

– Pues, si te digo la verdad,  no lo sé.

Con menuda pregunta me encontré la semana pasada mientras me despedía de unos compañeros del máster camino de la estación de San Bernardo. Y la verdad es que con lo acelerado que he estado en los últimos meses, estaba bien justificado que no lo tuviese claro.

Lo último que comenté por el blog fue que estaba trabajando en mi TFM y que porsupuestisimoquesí iba a explicaros paso a paso como lo iba desarrollando. Hasta yo me lo había creído. Pero que va. Lo que empezó siendo un tranquilo mes de septiembre se convirtió en otro periodo de mudanzas express.

Algunos meses atrás me había inscrito en un programa del Banco Santander por el que fui seleccionado para trabajar unos meses en Canvax Biotech, una empresa biotecnológica cordobesa perteneciente al conglomerado vasco Dominion. Esta empresa se dedica principalmente al descubrimiento de fármacos y al desarrollo de diagnóstico de enfermedades por biosensores. Así que, a mediados de septiembre, cogía carretera y manta plantándome en la ciudad califal.

Suma y sigue con los kilómetros

Esta experiencia me sirvió para poner en valor lo aprendido en el máster que venía haciendo en Málaga, pero me supuso un gran esfuerzo personal. Los experimentos del TFM los realicé íntegramente en los laboratorios de la UMA y la toma de muestras la hice en la playa de Bolonia, cerca de Tarifa.

No podré agradecer los suficiente a la empresa por la flexibilidad que tuvo y tampoco a aquellos compañeros de Málaga que me ayudaron hasta el último momento para poder entregar a tiempo el trabajo.

Si tuviese que resumir en pocas palabras como quedó el asunto del proyecto fin de máster se podría decir que no estoy demasiado contento con el resultado. Creo que no manifiesta el ingrato sacrificio que conllevó. Y no me refiero a la calificación final, de la que no me puedo quejar :P, sino a que con una tutorización adecuada, con otros medios, y un algo más de tiempo podría haber salido más redondo.

Por otro lado, no es que me sorprenda –sinceramente–, pero esta aventura me confirmó la queja habitual que oía a mis amigos que han cursado algún posgrado, y es que los estudios de máster –por regla general– son el pito del sereno de la educación superior: desajustes continuos del horario, sesiones maratonianas, despreocupación por parte del profesorado,… En fin, lo de siempre.

Añade un par de AVEs más

Pero no os vayáis, todavía me queda por contar. ¿Os acordáis de aquel premio del que os hablé hace meses? Aprovechando el trabajo de redacción del proyecto decidí que sería bueno presentarlo en otras iniciativas relacionadas con el emprendimiento. Así lo hice y con esas me otorgaron una beca para cursar el máster en Desarrollo de Emprendedores que organiza la Universidad de Sevilla junto con la Fundación Telefónica y la Junta de Andalucía.

Más horas de viaje a la semana puesto que el comienzo del curso me cogió terminando en el laboratorio y todavía trabajando en Córdoba. Y en esas sigo, pasando un par de días a la semana por Sevilla aprendiendo más sobre esto de la gestión de empresas, de modelos de negocio, conociendo muchas experiencias profesionales distintas y rellenando business model Canvas. Muchos Canvas.

Pero entonces, ¿dónde coj**** vives?

Pues lo cierto es que no estoy ya ni en Córdoba, ni en Málaga. Ni casi por Sevilla. Tras un par de meses en Cádiz me mudé recientemente a la capital del reino. Voy a probar suerte unos meses por aquí. Con el trajín que me he traído los últimos 12 meses (4 ciudades, 2 máster, 2 trabajos,…), pareciese que Madrid está trayendo paz a mi vida.

Deseadme suerte.

Las buenas noticias se cuentan poco a poco

7836206-12156838Las buenas noticias hay que ir contándolas poco a poco. No soltarlas todas de golpe. Aunque esté muy mal acostumbrado a recibirlas continuamente, no conviene que me relaje no vaya a ser que empiecen a espaciarse en el tiempo al mentar la bicha. Así que mejor saborearlas lentamente.

En estos momentos tengo varias en la recamara que solo conocen aquellos más allegados, pero digo yo que tendré que compartirlas en algún momento. Y ha llegado. El momento. Vamos a empezar por el principio.

Hace un par de meses decidí presentarme a un concurso de ideas emprendedoras. Una iniciativa de la Fundación Telefónica y la Junta de Andalucía en la que se buscaban planes empresariales factibles que, ayudándose de la nuevas tecnologías, estuviesen relacionadas de alguna forma con los estudios en curso del participante. Publico poco, pero eso sí que os lo he contado. En estos meses he estado cursando un máster en biotecnología avanzada del que ya solo me resta escribir el TFM, del que si todo sale según lo planeado os mantendré bastante informados por aquí.

La idea que presenté surgió a raíz de varias experiencias pseudoprofesionales que he tenido este curso, tanto con compañeros de clase, así como gracias a algún workshop al que he asistido. Redacté en no mucho tiempo la memoria, con la ayuda de Alicia y la evaluación final de Lucas (aquí tienes el agradecimiento que querías), y recorrí unos 200km para presentarlo a última hora (el funcionamiento de la administración digital y tal).

Y bien, un mes pasado el límite previsto en la convocatoria, hace ya algunas semanas, me informaron que había ganado. Un empujón anímico importante, también económico, que hace que me plantee estudiar seriamente la viabilidad del proyecto e intentar ponerlo en marcha. En los próximos meses –esto también venía con el premio–, tengo que ampliar la memoria presentada profundizando en carices técnicos y burocráticos. Si por entonces le sigo viendo la misma viabilidad, os mantendré informados.

Y esta es la primera de las buenas noticias. No está mal, ¿verdad? Pero a estas alturas os preguntaréis que cuál es la idea. Pues para eso tendréis que estar atentos y esperar un poco más. =)

#Opendataday

Hoy –realmente entre hoy 20 y mañana 21– es el #Opendataday. Un día tan bueno como otro cualquiera para reivindicar los datos abiertos, una de las luchas más importantes para conseguir ciudadanías empoderadas aprovechando lo mejor de la era de la información.

Si vives en Madrid, Granada, San Sebastián o Valencia, estás de enhorabuena. Únete a las diferentes actividades programadas y colabora con tu grupo más cercano para liberar datos.

Nos vemos en Málaga

LogoUNIA_20Bueno. Ya está. Se acabó. Decidido. Después de mucho pensarlo a partir de enero estaré en Málaga cursando el Máster oficial en Biotecnología Avanzada que imparte la Universidad Internacional de Andalucía.

Creo que es el momento de ahondar en el perfil más técnico de mi currícula, con una aplicación práctica en la industria, y con la posibilidad de realizar un trabajo personal interesante al final del mismo. Me va a venir bien un cambio de aires, sin menoscabo de mis otros intereses: la comunicación científica, las nuevas tecnologías, las organizaciones transnacionales,…

La UNIA es sin duda la gran desconocida de las universidades públicas andaluzas. Una institución centrada en los estudios de posgrado de carácter profesionalizante. Con un marcado interés por los temas de actualidad (Culturas digitales, Arte y Pensamiento, Financiación colectiva, Sostenibilidad, Interculturalidad,…), la UNIA apuesta por una formación complementaria del estudiante, y su zona de influencia, con ciclos, seminarios y talleres de primer nivel. Os podéis imaginar cuánto me atrae esta faceta.

Espero aprovechar lo máximo posible esta nueva etapa. Ya os iré contando.

Cádiz malparado en Der Spiegel

‘Puente a ninguna parte’.

Así se titula el artículo de dos páginas íntegras que dedica una de las revistas más influyentes de Europa –Der Spiegel– a darle caña a la gestión política de Cádiz.

Describen la figura de Teófila Martínez como una señora de pelo blanco y muchas pulseras de plata en sus muñecas, (…) que reside en un palacio con columnas, estatuas antiguas, valiosas pinturas y vistas al mar. Mencionan la alta tasa de paro de la ciudad, siendo una de las capitales que mayores ayudas de fondos europeos recibe, y resaltan su capacidad personal para movilizar dinero de otros para sus propios proyectos.

El artículo solo refleja una imagen que muchos ya conocemos pero que sin embargo a los gaditanos les cuesta aceptar. Por supuesto las prebendas, las fiestas para ancianos –Cádiz es una de las capitales con mayor tasa de envejecimiento–, las subvenciones, el control de los mass-media, las tasas de abandono escolar, el desaliento,… seguro que tienen mucho que ver en eso.

Me estoy imaginando al equipo de comunicación de la alcaldesa santanderina preguntándose cuantos gaditanos saben leer aleman, o conocen google translate; irritados porque eso no les pasa en el Diario de Cádiz, ni en La Voz, y mucho menos en sus/nuestras televisión y radio. Me malicio la compra de un par de pantallas más con mensajes en varios idiomas que contrarresten la mala prensa que traigan los guiris.

PS: Por si no lo sabíais en las páginas de Der Spiegel se han destapado casos como los cables de las embajadas norteamericanas filtradas por Wikileaks, o los documentos de la NSA revelados por Edward Snowden.

Puedes descargarte el artículo completo aquí.

 

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